He conocido muchos gajos de naranja, y limón..., pero nunca han llegado a ser la mitad de nada. Pudiera llegar a hacer una especie de macedonia con los distintos tipos de naranjas, y limones..., un collar de gajos de distintos sabores, desde los más dulces hasta los más amargos, me envuelve desde la adolescencia. Soy esa naranja incompleta aliñada con mil diferentes especias que todavía tiene espacio para un aliño más, el último sinsabor todavía no cerró del todo la puerta. Algunos nacemos cojos en el amor utilizando diferentes muletas. Quizás mi parte truncada quedó escondida en el castillo de la princesa, rodeada de héroes y de hadas, como un cuento más, un sueño que quedó encerrado en aquella casa de muñecas.