Él tenía 16 años cuando puso en sus manos un papel doblado, ella 15 cuando leyó ¿ quieres salir conmigo ?.
Se conocieron jugando, en esos años en que la niñez hacía sombra a la adolescencia y por suerte duraba tanto...
Tenían 15 y 16 cuando se dieron por primera vez la mano y las mariposas se despertaron dentro y volaban entre ellos bajo el cielo soleado, era verano. Se miraban tímidos cuando paseaban hablando y soñaban un futuro juntos aún inocentes ante el maltrato de la vida. Esperaban para ese primer beso, que nunca llegó por timidez o por miedo, eran otros tiempos. Tenían 15 y 16 cuando las familias decidieron que eran demasiado niños para jugar al amor y cruelmente rompieron dos corazones limpios, que nunca entendieron cual fue el delito y el pecado para tan gran castigo.
Pasaron los años, tenían 45 y 46 cuando unos amigos comunes les presentaron en un bar, y se miraron a la cara de nuevo, él casado con dos hijos, con una compañera de ella de colegio, ella casada y con una hija, pero eso no impidió que entre ellos volaran los recuerdos y una pequeña mariposa que siempre guardaron dentro se escapó de nuevo. No hubo locuras, ni infidelidades, ni un tomamos algo luego..., sólo se les cruzó un pensamiento,
"entre tu y yo siempre quedará pendiente el beso".