PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, MIS SUEÑOS Y MIS REALIDADES... PERO ANTE TODO, YO EN PALABRAS...
Hoy me esperaba una urna, qué palabra tan fea, normalmente a mi me viene a la cabeza la palabra muerte. hoy no es que la cosa mejorara mucho, dentro no estoy yo, ni siquiera estoy sola, pero si que hay algo funerario en ello. Se murieron mis ideales y la papeleta que entrego lleva el sello de esa muerte. Acudo a la cita por mi abuela, por todos los abuelos y bisabuelos que se les fue la vida, los años, los sueños, en ello. Se lo debo. Mi cuna traía una manta protectora con el sello de una dictadura y una escasez de libertad, crecí con unas esposas de las que no fui muy consciente pues se liberaron antes de que mi mente se preocupara por esos detalles. Con mi mayoría de edad tenía ese derecho añadido y unos ideales heredados en mis genes y asumidos hasta la médula por mi espírutu. Recuerdo mi primera vez, como el primer amor, el primer beso, la primera vez que..., y el primer voto. Qué importante y mayor me sentía y que responsable con ello. Recuerdo el colegio electoral repleto, las urnas llenas desde primera hora de la mañana, la impaciencia me podía. Hoy, después de no sé cuántas veces, me obligué a ello porque me sigo sintiendo responsable, de nuevo pronto, no por impaciencia, sino porque madrugo y me gusta la tranquilidad de la ciudad un domingo por la mañana.El cuadro es el siguiente, el colegio electoral vacío tras dos horas de apertura, el presidente y los vocales aburridos, deseando ansiosamente un votante y la urna con cuatro votos contados. Papeles de mil partidos se desparraman aburridos en una mesa, aún no tienen telarañas, pero auguran bostezos. Indudablemente unos son amos y líderes y forman el grupo obeso, satisfechos y seguros de si mismos, otros..., los más, se miran de reojo y te piden desde el silencio de un nombre anónimo la oportunidad de su viaje a la urna. Yo busco entre los humildes lo más parecido a la sombra de esos mis ideales rotos, y el papel toma vida en mis manos, sin mucha convicción entrego mi nombre y mi voto otra vez mas, y me voy con la misma desilusión y certeza de que mañana todo va a seguir igual y que en este mundo de mentiras, hipocresía y manipulación, mi gesto es como un regalo, un caramelo para que el niño se sienta contento donde no quiere estar.