Qué lejos que te fuiste, qué lejos están algunos países, contigo se fue tu sonrisa, sólo me dejaste esta memoria que intenta no ser atropellada por el tiempo. Tengo miedo a que alguien este peinando ese cabello que yo amaba tan desordenado y que tus ojos estén tatuando algún alma, como hiciste con la mía. ¡Cuánto daría por uno de esos besos que no tenían nada de ordinario!, por tu cuerpo, por tus manos, por ese chicle compartido, por escuchar tu voz cuando me llamas, por esa cerveza primera, por el sonido de tu risa... Hoy necesito llorar, me encantaría expulsar con lágrimas el dolor de esta ausencia y bañar de sal este rostro que añora tus caricias. Qué lejos están algunos países, qué lejos se fueron algunos amores, pero yo, yo no quiero que tu te vayas con ellos.