PENSAMIENTOS, SENTIMIENTOS, MIS SUEÑOS Y MIS REALIDADES... PERO ANTE TODO, YO EN PALABRAS...
Se sentía Campanilla aunque rondaba los sesenta. Con el vestido más corto y más apretado intentaba parar un reloj y esconder con triquiñuelas mil heridas de guerra. Por su mente sólo paseaban dietas, bottox, maquillajes, modelos, últimas tendencias, peluquerías, liposucciones, no había tiempo ni espacio para mas ideas.
Su frágil belleza no era amiga del viento que descoloca el cabello, ni del agua enemiga de las máscaras, era amiga de los locales de moda, de gente guapa, donde la vanalidad y la vanidad bailaban y competivamente se miraban.
Era flor de una noche que se aja cuando llega la mañana. Buscaba el amor de la juventud porque la senectud era un espejo que le desagradaba y acababa más vacía y más sola después de un rato de cama sin nombres, ni futuro. La piel joven que erizaba su piel no alcanzaba a rozar ni de lejos su alma, su corazón latía unos minutos abrasado por el deseo para luego seguir viviendo como era habitual, muerto. Los espejos de su casa, aliados en esta guerra, nunca le decían la verdad. Aumentaban su vanidad aceptando gratamente una mentira, por lástima no le dejaban ver la falta de brillo en sus ojos, la falta de vida en su vida.
Y así Campanilla cada vez mas apretada en su vestido y más cansada de los tacones de vértigo se vio cerca de la vuelta de la esquina, sin una sola piel ni joven ni vieja que le diera siquiera una mano en este último rato de su vida.
Sus viejos aliados de cristal seguían siendo su fiel compañía, testigos mentirosos y mudos de un declive de ropajes caros y cremas derretidas sobre surcos de piel absurda envolviendo algo parecido a una vida.